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Podoactiva

Especialidades

Podología para el día a día

Revisión de la pisada y del calzado para prevenir juanetes, dedos en garra, callos y molestias en tobillos, rodillas y cadera.

Los pies son una de las partes más importantes del cuerpo y, a la vez, una de las más olvidadas. Soportan nuestro peso y nos llevan a todas partes, pero ¿los cuidamos de la manera correcta?

Conviene visitar al especialista en podología al menos una vez al año para valorar la idoneidad de la pisada: desde la infancia, cuando es más fácil corregir los problemas, hasta la vejez, porque los pies también envejecen y sufren deformaciones.

El calzado también importa

No solo hay que vigilar los pies, también el calzado. Un gran porcentaje de personas usa un zapato más pequeño de lo que debería. Detalles pequeños —una punta muy estrecha, no acertar con la talla, materiales poco transpirables o un tacón excesivo— acaban pasando factura.

Una pisada inadecuada o un calzado inadecuado pueden acabar provocando juanetes, dedos en garra, callos, durezas o fascitis plantar, y molestias que suben a los tobillos, las rodillas, la cadera y la espalda.